Biografía de August Tercero Foer.

(Madrid 1930- ¿?) Escritor de microrelatos. Uno de sus mayores logros fue la creación de los cuentos en tres fases. La crítica alabó el concepto de escritura primigenia que desarrolló este autor en los primeros años de  la década de los setenta. Tal idea consiste en privarse de esbozar ni una letra a lo largo de la infancia y la juventud hasta la llamada “explosión creativa”. De ese modo se reserva toda la energía e ingenio para ser volcada en el primer cuento. En su caso, la explosión creativa dio lugar al “Tríptico de la oreja” que fue recibido con una gran ovación de la crítica.

Otros escritos célebres de este autor son “El tríptico de la mujer que hablaba sola”, “Los momentos de la Histeria colectiva” y las cientos de versiones que hizo sobre el mismo cuento de un párrafo que narraba un encuentro entre el hombre y la mujer invisibles. Fue un proyecto titánico e inconcluso al que ni siquiera puso nombre.

A lo largo de su carrera literaria y empujado por circunstancias personales, Foer cambió de nombre varias veces, lo que ha complicado la investigación y estudio de su persona. Desde su nacimiento hasta la composición de su primer micro relato en la primavera de 1971, fue conocido como Andrés Foer que es el nombre con el que fue inscrito en el registro por su familia. A partir de ese primer ejercicio de escritura, asume un sobrenombre artístico: August Foer. Dicho apodo se verá prontamente modificado tras el inesperado éxito de sus tres primeros cuentos por el apelativo “August Tercero Foer”. El nombre permanecerá sin cambios hasta 1973 en el que su expareja Dulce Aragón comienza a referirse a él como Vincent Tercero Foer. Él incapaz de contradecir a su amada, acepta el apelativo.

La relación de amor y desamor entre la pareja de escritores llenó las páginas de crónica social durante aquellos años. Por ese motivo y por las confrontaciones que el autor madrileño sostuvo con otros miembros de su generación hizo que la mayor parte de sus textos no se tomasen en serio hasta hoy. Diversos expertos están reivindicando la figura de Foer como un autor brillante.

La pista de Foer desaparece en agosto de 1975. Su familia reconoce que en aquella época un reducido grupo de catedráticos de historia hacían guardia en la puerta de la casa del escritor para ajustar cuentas con él, debido a los múltiples errores que tuvieron como consecuencia sus relatos humorísticos basados en anécdotas históricas falseadas. Tal vez, Foer, cansado de las críticas y para evitar a esos exaltados volvió a cambiar de nombre y de ciudad abandonando la también la actividad literaria.